El mito de la cascada Velo de Novia

Este es otro de esos mitos provenientes de la época de la conquista, pues nos habla de las vicisitudes que tuvo que pasar una preciosa princesa indígena. En el siglo XVI, las tropas españolas comenzaban a tomar el control de muchas de las demarcaciones del centro de México.

En uno de esos lugares, un General encontró a una mujer de rasgos hermosísimos, a quien tomó prisionera sin vacilar un solo instante. Uno de los criados de la joven intentó detener el rapto, más no pudo competir con el acero templado del soldado ibérico.

Malherido y exhausto por la caminata, el indígena logró llegar hasta el asentamiento de la tribu en donde informó al Jefe lo acontecido. Imaginaron una estrategia para atacar el campamento del enemigo y así libertar a la muchacha.

Por insólito que parezca, las huestes españolas no atacaron y permitieron que la princesa fuera rescatada, sin derramar una sola gota de sangre. Obviamente, el General, quien estaba enamorado de ella, no quiso provocarle la pena de tener que matar a su padre en una batalla que ambos frentes, de alguna u otra forma tendrían perdida.

Transcurrieron varios días y de la boca de la joven no salía ni un suspiro. En una ocasión el jefe fue a verla a sus aposentos para preguntarle el porqué de su cambio de ánimo:

– ¿Qué te ocurre hija? Hace mucho tiempo que no conversas conmigo.

– Estoy muy triste papá, déjame volver con él por favor.

– Eso nunca, ellos son nuestros enemigos y por nada dejaré que se lleven de nuevo lo más preciado que tengo.

– Papá, es que él y yo nos íbamos a casar.

– ¿De qué me estás hablando? Tú eres muy joven y lo más importante, yo desapruebo esta unión. Y estoy seguro de que tu madre si aún estuviera con vida, me daría la razón.

El hombre salió enfurecido luego de hablar con su hija. Ésta a su vez no perdió tiempo y de un escondite sacó un paquete que el general le había entregado en secreto. Se trataba nada más y nada menos que de un vestido de novia, que a su vez tenía un grandísimo velo blanco.

Lo tomó y salió de allí huyendo, ya que sabía que si volvía al campamento español, sus ancestros no le perdonarían esta falta. Mientras que por otro lado, el quedarse en casa, suponía el tener en un futuro que contraer matrimonio con uno de los miembros de la tribu.

– Solamente me queda entregar mi alma a la naturaleza, pues así mi espíritu permanecerá libre y no deshonraré a los míos.

La muchacha se vistió con el atuendo nupcial y fue hasta lo más alto de una caída de agua. Se paró sobre una gran roca y se lanzó al vacío, mientras que sus ojos brotaban algunas lágrimas.

De esos restos mortales, nada se sabe. Unos dicen que su cuerpo fue desintegrado al chocar con las rocas del fondo. Sin embargo, hay quien cree que durante la caída se fusionó con el agua de aquel lugar, pues desde abajo se puede apreciar como la cascada modificó su forma y desde ese momento se dibuja un velo de novia idéntico al que llevaba esa tarde la princesa.

El mito de la cascada Velo de Novia