Comprensión de una obra literaria

Comprensión de una obra literaria 

Desde el primer momento en el que entramos a primaria, los maestros se empeñan en enseñarnos métodos para poder entender lo que estemos leyendo. Puede ser un artículo de un periódico, una revista o incluso una obra perteneciente a la literatura clásica.

El problema es que muchas veces no llegamos a entender lo que leemos, sino que lo único que estamos haciendo es aprendiéndonos los párrafos de memoria.

Esto puede ser muy útil a la hora de resolver un examen, pues bastará con recordar el tema para llenar las preguntas del cuestionario. Sin embargo, si verdaderamente queremos aprovechar las virtudes que nos brinda la lectura, es conveniente que sigamos una serie de pasos.

En esta breve guía, te daremos algunos tips para que cualquier cosa que leas, quede adherida a tu memoria.

– Escoge una obra literaria que verdaderamente te interese. Ahora mismo se me viene a la mente la saga de libros del “Señor de los Anillos”, novelas que han adquirido gran notoriedad gracias a que esas historias han sido llevadas a la gran pantalla.

Desde luego, no esperes encontrar el mismo planteamiento y desarrollo de personajes en el libro que en la película, ya que presisamente este medio impreso le da la oportunidad al autor de explayarse tanto como él quiera, cuestión que no se puede hacer con el celuloide.

– Trata en la medida de lo posible que el libro elegido tenga un tamaño de letra grande y que el color del papel sea amarillo. Hay que tomar en cuenta que lo que estamos haciendo es comprender la lectura. Es por eso, que lo más recomendable es escoger una obra que tenga un tipo de letra fácil de leer.

También el color de fondo ayuda mucho, puesto que hay varios libros que al estar impresos en un papel blanco brillante, hacen que nuestra vista se canse rápidamente.

– Lee cada párrafo detenidamente y después apunta las ideas principales del mismo en una libreta. En el momento en el que termines de leer los dos primeros capítulos de tu novela, revisa tus anotaciones y compara esas ideas con las que aparecen en el libro, para ver si has captado la trama principal o te falta un poco más de “entrenamiento”.

– Sigue leyendo al mismo ritmo hasta que te sientas cansado. Puedes tomarte un descanso de 15 minutos para liberar tu mente. Nunca olvides que la literatura no es una cuestión que deba tomarse como castigo u obligación. Al contrario, con ella podemos viajar hasta los confines del mundo sin dejar nuestra habitación.

Un factor que se agudiza cuando ya te has convertido en un asiduo lector de obras literarias es la capacidad de expresar las emociones sin ningún tipo de limitación. Por ejemplo, cuando estés verdaderamente feliz, comenzarás a reír a carcajadas, pues inconscientemente recordarás cómo sentía tal o cual personaje ante una situación similar.

Lamentablemente te ocurrirá lo mismo en ocasiones de pesadumbre o tristeza.

Finalmente, para aquellas personas que tienen una discapacidad visual, pero tienen la inquietud de acercarse a la literatura, les decimos que pueden adquirir miles de obras en versión de audiolibro. Éstas tienen la peculiaridad de poderse descargar en archivos mp3, con lo que los capítulos pueden ser transportados inclusive en un dispositivo móvil.

Cómo organizar apropiadamente las escenas en las obras de teatro

Cómo organizar apropiadamente las escenas en las obras de teatro

No basta con escribir una gran cantidad de escenas para lograr que una obra de teatro se vuelva famosa. Por el contrario, se debe elegir el texto que se va a representar, tomando como referencia el que los diálogos hagan fluir la trama lo más amenamente posible.

Recordemos que en el teatro el tiempo máximo para una puesta en escena no debe sobrepasar las dos horas, ya que de lo contrario el desgaste de los actores sería demasiado. Por lo tanto, si estás adentrándote en este mundo y deseas iniciarte como escritor teatral, te daremos algunos consejos que te ayudarán a pulir tus ideas.

Puedes empezar planteándote que las escenas de la obra de teatro se produzcan en un periodo y sitio designados. De igual forma, debes poner especial atención en que las acciones secundarias que se desarrollen, se encuentren vinculadas ya sea al protagonista o bien al antagonista de la historia, esto con el objetivo de evitar el surgimiento de sub tramas que al final no llevarán a ninguna parte.

Como punto número dos, elige el conflicto central de la obra de teatro que desees dar a conocer. Por increíble que parezca, la estructura más sencilla para dar tus primeros pasos es el drama. Tomando como base los libros de enseñanza clásicos, te podemos decir que hay cinco tópicos para escoger: el hombre contra la sociedad, el hombre contra la naturaleza, el hombre contra sí mismo, el hombre contra el hombre y el hombre contra el destino.

Supongamos que has elegido “el hombre contra sí mismo”, obviamente tendrás que redactar un monólogo en el que la persona que lleve el rol protagónico, sostenga interlocuciones que conduzcan a una introspección.

Por último, los personajes principales deben tener ciertos obstáculos que se interpongan en su camino, para poder lograr sus objetivos, pues si no se hace de esa forma, el público perderá rápidamente el interés.

¿Cómo interpretar los sueños?

A lo largo de los siguientes párrafos trataremos de darte algunos tips acerca de ¿cómo interpretar los sueños? El primer paso como ya hemos mencionado en algún otro artículo, consiste en tener a la mano una bitácora de tus sueños. Es decir, un cuaderno en donde vayas juntando lo más relevante que recuerdes noche tras noche. Sin embargo, no quieras hilar ideas o símbolos que no tengan nada que ver entre sí, ya que eso sólo te desviará del significado adecuado.

De igual forma para poder entender el mecanismo de ¿cómo interpretar los sueños? puedes ayudarte de uno de esos diccionarios de sueños o libros de definiciones que hay tanto en formato físico como en digital. Este tipo de material únicamente debes utilizarlo para consultar algún carácter simbólico, más no debes tomar dichas codificaciones al pie de la letra, pues faltaría añadirle algunas cosas personales como por ejemplo: la situación emocional por la que estás pasando en este momento.

Lo siguiente que se tiene que hacer es tratar de acordarnos si esos eventos que nos ocurrieron en la siesta, ya han pasado otras veces. A esto se le conoce bajo el nombre de sueños recurrentes y son aquellos que se repiten hasta que una situación que nos aqueja concluye.

Volviendo a la raíz del tema de ¿cómo interpretar los sueños? No podemos dejar de lado el análisis de las sensaciones que surgen después de que recordamos lo que ocurrió mientras estábamos dormidos. Las emociones más comunes que podemos sentir en este tipo de casos son: la felicidad, la tristeza, el enojo y el temor.

El último consejo que te daremos el día de hoy es el de ir mejorando gradualmente tus destrezas encaminadas a la interpretación de los sueños. En un 80% de los casos, cuando soñamos con algo premonitorio, ocurre exactamente lo opuesto a lo visto ahí. Por ejemplo, si estás por salir a carretera y generalmente tienes tu automóvil en excelentes condiciones, es posible que sueñes que a tu carro se le poncha una llanta o te quedas sin gasolina a medio camino. En este sentido, puedes estar tranquilo, ya que tu viaje en la vida real será tranquilo y placentero.

¿Cómo interpretar los sueños?

Cuento de terror La faz de la licantropía

 

Ese día Severino tenía temperatura y gripe, pero aun así debía cumplir con sus labores en el campo. Subió a su caballo y sujetó fuertemente las riendas de este, ya que si no lo hacía de esa forma, podía caerse. Arrullado por el suave trote del animal, el hombre de vez en cuando cerraba los ojos y dormitaba.

No obstante, varias aves de rapiña llamaron su atención. Severino creyó que una vez más se trataba de los ataques de un feroz lobo, quien ya había asesinado a más de un centenar de ovejas a la redonda. Tapando los rayos del sol con una de sus manos, pudo seguir el rastro de los pájaros hasta que éstos empezaron a volar de manera circular en un paraje inhóspito.

Desmontó y cogió su escopeta. El panorama era espantoso, había restos de ovejas ensangrentadas por todos lados. Algo parecido sólo ocurre en los asombrosos cuentos del “chupacabras” que se platicaban en las tertulias mexicanas a finales de los años noventa.

Ante la impotencia de no poder enfrentar al misterioso agresor en ese momento, retornó a su hogar, no sólo para descansar y reponer fuerzas, sino para sacar de la bodega una caja completa de municiones, pues ese ranchero ya no iba a soportar un ataque más. En cuanto se oscureció, Severino se agazapó entre los árboles y dejó que la bestia apareciera.

Para su asombro, lo único que apareció frente a sus ojos fue un hombre desnudo y desgarbado que se desfalleció entre la maleza. El granjero se aproxima a él para darle los primeros auxilios, pero en este momento la luna llena consiguió salir de entre las nubes y el sujeto sin ropa empezó a convulsionar. Rápidamente su piel se comenzó a llenar de grueso pelaje, de sus extremidades brotaron garras al mismo tiempo que de su boca salían filosos colmillos. Inmovilizado por el pánico, Severino no alcanzó a moverse y lamentablemente murió a manos de un hombre lobo.

Cuento de terror La faz de la licantropía

Leyendas mexicanas La niña del ángel

Una tumba que se encuentra en uno de los camposantos del estado de Veracruz es testigo inerte de una de aquellas bonitas leyendas mexicanas que son aptas para todo lector.

Se trata de una especie de mausoleo mandado hacer por la familia Dolores en 1908, cuando su hija desafortunadamente murió a los dos años de edad. Para homenajearla, los padres contrataron a un escultor para qué hiciera una tumba de mármol que al mismo tiempo retratara la inocencia de la pequeña.

Uno de los primeros requisitos es que fuera una escultura de tamaño natural de la niña. El artista hizo un trabajo sorprendente, imaginando a la pequeña recostada en una cama. La figura tiene un extenso detalle hasta en lo más mínimo. Es decir, se puede ver la forma de los cabellos, los pliegues de las sábanas y hasta la dulce mirada de la Infante.

Algo que se me había olvidado mencionar es que la figura de piedra está protegida por un ángel guardián de grandes alas. Volviendo a los ojos de la niña, la gente que ha pasado por la noche frente a la tumba dice que estos adquieren tonalidades extrañas.

Sin embargo, esto es algo que no les da temor, ya que según se cree es la luz de las estrellas la cual se refleja en las pupilas de la niña, creando la ilusión de que inclusive puede seguirte con la mirada.

Por otro lado, el ángel protege a la figura de las inclemencias del clima. Es decir, no importa si está lloviendo o hay demasiado sol. La niña permanece seca y fresca.

Ahora, pasando al aspecto mítico del asunto, no quiero dejar de mencionar que los encargados de ese panteón dicen que han descubierto al ángel vagando entre las tumbas. Unos piensan que tal vez se encuentre buscando a los padres de la criatura, solamente para decirles que ha cumplido con la tarea de cuidarla por más de un siglo o más sin que nada le suceda.

Otros creen que el ángel “hurta” Flores de otros féretros (sobre todo en las fechas de día de muertos, para qué su protegida siempre tenga al pie de su cama rosas en buen estado. Otras cosas que han aparecido en la tumba de la niña del ángel son muñecas y juguetes.

Con todo y que el monumento ya cumplió más de 105 años, las condiciones de la piedra continúan impolutas, o sea, no han sufrido el más mínimo deterioro. Como ya dijimos anteriormente, las flores que la acompañan en su descanso, jamás se encuentran marchitas.

Esto es sumamente extraño, tomando en cuenta de que los padres de la pequeña murieron hace muchos años y no se le conoce ningún familiar directo en la región. Por supuesto, los escépticos aseguran que es la misma gente del municipio, quien se encarga de mantener viva la tradición, mas yo pienso que en estos casos siempre interviene de alguna u otra forma un elemento divino.

Si tienes la oportunidad de viajar hasta Orizaba, no puedes dejar de preguntarle a uno de los pobladores sobre la niña del ángel. Quizás él te cuente otra leyenda que a su vez complemente la que acabas de leer en este instante.

Leyendas mexicanas La niña del ángel

No pidas dulces en la casa azul

Muchas eran las historias que rondaban la colonia Anzures de la bella ciudad de Morelia, en la cual una casa en particular, situada en una de las calles más concurridas de la ciudad, varios niños habían desaparecido, sin dejar rastro en un festejo de día de muertos, ahora la casa azul, como la conocían todos en el barrio, estaba protegida por una cerca de barrotes de madera, como advertencia para todas las personas que pasaran por ahí.

Los festejos en la ciudad cambiaron, ahora aunque el día de los muertos seguía vigente, otras costumbres extranjeras, estaban llegando al lugar, como lo es el Halloween, en donde todos los niños se ponían a pedir dulces en las casas, y disfrazados de cualquier monstruo, hacían travesuras si no les llenaban las bolsas de dulces a los que pedían en las casas.

Así paso con un par de jóvenes, que recién llegados al barrio, desconocían de todo las leyendas que se hablaban de la casa azul, por lo que vestidos de engendros del mal, decidieron empezar por la calle menos concurrida, que era la de la casa azul, nunca se les hizo raro, que ya oscuro el sitio, unas luces estuvieran prendidas en dicha casa, ellos no sabían que llevaba abandonada por muchos años, lo que querían era, llenar sus bolsas de lo más que se pudiera, y seguir en la casa siguiente.

Martin y Manuel, después de ver los pocos dulces que llevaban, llegaron a la casa azul, que tenía las puertas abiertas de la entrada, y en unos recipientes de vidrio al entrar a la casa, se veían la diversidad de dulces, que tenían en esa casa, para regalar, llegando ellos dos, haciendo ruido y alboroto, pidieron dulces, a lo que una mujer vestida de blanco se asomó, pidiendo que se acercaran a la puerta para llenarles de dulces sus cestos de calabaza, de la mano a los dos los tomo, así en cuestión de segundos, lo que parecía una casa con luces y dulces para regalar, en total abandono se volvió a ver, a esos jóvenes, la mujer de la casa azul, se los había llevado, para nunca mas volver.

No pidas dulces en la casa azul

Cuentos reflexivos Pedro y el lobo

Pedro era un niño de aproximadamente once años que se dedicaba a pastorear las ovejas de los granjeros del condado. Al tratarse de un pueblo muy tranquilo, los criadores no se preocupaban de que algo les fuera a pasar a los animales, pues afortunadamente no había cuatreros.

Como te lo puedes imaginar, la rutina de Pedro a veces era aburrida, ya que lo único que escuchaba por horas era el sonido de las ovejas mientras comían.

– ¿Qué aburrido me siento el día de hoy? Ojalá pasara algo interesante. Pensó el muchacho.

En eso estaba, cuando vino a su mente un cuento que le había relatado uno de sus amigos. En él, un muchacho más o menos de su edad hacía creer a los vacacionistas de una playa que se acercaba a la costa un tiburón asesino.

– ¿Y si cambio el tiburón por otro animal? Quizás obtenga el mismo resultado. Imaginó el muchacho.

En un santiamén, comenzó a gritar desesperadamente: “Ayúdenme por favor, se acerca el lobo y quiere comerme”. Los alaridos eran tan convincentes que en un parpadeo varios de los granjeros se acercaron hasta donde estaba el pequeño pastor, armados con palos, rifles y piedras para tratar de auxiliarlo.

Sin embargo, la muchedumbre se alejó enfadada anotar que el infante lo único que había hecho era burlarse de ellos.

Al día siguiente, sin ninguna clase de remordimiento, Pedro lo volvió a hacer, es decir, gritó de nuevo diciendo que un lobo salvaje se aproximaba. Una vez más, los lugareños acudieron al llamado, ya que notaron en la voz del chiquillo un nerviosismo terrible.

No obstante, al verse engañados nuevamente, uno de los criadores se le acercó al muchacho y le dijo: Esta es la última vez que acudiremos a socorrerte.

Lo que Pedro ignoraba es que a unas pocas millas, un lobo hambriento y feroz se acercaba al lugar en donde estaban las ovejas. En el momento en que el niño vio las fauces del animal frente a él gritó desesperado:

– Viene el lobo y quiere devorarme.

Para su buena suerte, uno de los propietarios decidió darle una última oportunidad y acudió a ver qué era lo que pasaba. Si no ha sido por él, hoy Pedro estaría muerto. Por eso, no es bueno decir mentiras.

Cuentos reflexivos Pedro y el lobo

Cuento de terror el río de los cocodrilos

Marama había quedado al cuidado de su madrastra, quien era sumamente mala ya que pasaba todo el día golpeándola y negándole el alimento si es que la pequeña no cumplía con sus supuestas “obligaciones”.

De hecho, un día la mujer tomó un enorme y sucio mazo, de esos que se utilizaban para poder moler los granos de cereal de una manera más rápida.

– Quiero que vayas inmediatamente al “Río de los cocodrilos” y laves esta herramienta, pues de lo contrario no podré preparar a tiempo la comida. Dijo la mujer

La niña, quien había escuchado miles de cuentos de terror acerca de esa ubicación, sabía que aquel sitio no solamente estaba lleno de feroces lagartos, sino de anguilas eléctricas, serpientes e inclusive leones, quiénes iban frecuentemente allí a beber agua.

Pese al gigantesco miedo que tenía en su corazón, Marama cogió la herramienta, la metió en una bolsa y se internó en el bosque. No llevaba ni la mitad del camino recorrido, cuando se encontró con un león de larga melena color naranja, quien le dijo:

– ¿Adónde vas niñita?

– Mi destino no es otro que el Río de los cocodrilos. Fui enviada por mi madrastra para lavar este mazo que sirve para aplastar semillas. Si no cumplo con lo que pide, me castigará y de nuevo me dejará sin cenar. Tengo mucho miedo, pues sé que a ese lugar sólo acuden leones y gacelas a tomar agua. También sé que entre sus aguas nadan lagartos y víboras.

– Prosigue tu camino sin temor alguno Marama, niña huérfana de la aldea del hombre. Yo vigilaré y me aseguraré de que no seas molestada por animal alguno.

Ya un poco más tranquila, la niña continuó por la senda marcada hasta llegar al río. Sin embargo, al pararse en la orilla, un estruendo la obligó a retroceder. Se trataba de un cocodrilo gigante que con una voz y mirada amenazante le dijo:

– ¿Qué vienes a hacer aquí? ¿No sabes qué corres grave peligro?

– Por supuesto que lo sé. Estoy temblando de miedo, pero debo lavar este mazo, pues si no lo hago mi madrastra me azotará y me dejará sin comer.

El caimán entendió que la niña hablaba en serio y dejó que comenzara a lavar el utensilio que llevaba lo más rápido que pudo. Sin embargo, como era tanta su prisa, el mazo se le resbaló y cayó hasta el fondo del río.

Entonces Marama se echó en el suelo a llorar su desventura. Sin embargo, en pocos minutos apareció de nuevo el enorme lagarto con un mazo en la boca.

– Pequeña huérfana, te entrego este mazo que posee incrustaciones de oro y plata para que lo uses en lo que necesites. A tu regreso, coméntales a todos que eres amiga del Rey de los cocodrilos. Puedes venir a visitarme cuando quieras.

La niña se despidió con una gran sonrisa y al llegar a la aldea le contó a su madrastra lo que había sucedido. Ésta como era una persona que siempre había deseado obtener dinero y riquezas de una forma sencilla, planeó ir al río, a intercambiar otros más por uno incrustado de joyas.

Arribo a la orilla del río y velozmente fue emboscada por un par de cocodrilos quienes le comentaron:

– ¿Qué haces aquí?

– Me manda mi hija Marama a lavar este mazo.

Uno de los caimanes le contestó: Marama es huérfana, tú eres su madrastra y por embustera su majestad no te dejará salir con vida de aquí.

Pronto la mujer quien estaba aterrorizada, fue rodeada por leones y serpientes hasta que el rey salió del agua y dio la orden de que todos comenzaran a devorarla. Aquella fue una terrible escena, pues sólo quedaron unos girones de ropa y un mazo mordisqueado.

Cuento de terror el río de los cocodrilos

El fantasma del payaso

Luis Becerra, solía comprar cachivaches para su hogar, cuando paso por esa casa antigua, en donde regalaban una lona de circo antigua, no pudo dejar pasar dicha oportunidad, esa lona, serviría para realizar la casa de campaña que tanto querían sus hijos, sin pensarlo dos veces, se bajó de su vehículo y pregunto a la persona que estaba sacando cosas en la residencia, -Buen hombre, de casualidad venderán esa lona- Pregunto Luis Becerra a la persona que sin dar su cara a conocer, le dijo, “Llévesela bajo su propia responsabilidad”, Sin ponerse a pensar en dichas palabras, Luis, como pudo la subió a la caja de su camioneta, y se la llevo a su hogar.

Al llegar a su hogar, empezó a recortar dicha lona, algo difícil de hacer, parecía de un circo antiguo, esto con el fin de realizar la casa para acampar, dentro del patio enorme de la casa, al empezar a cortar, de repente escucho una risa burlona, a plena luz del día, que parecía salir de la misma lona, pensó que las palabras del que le regalo la lona, lo había sugestionado, y siguió con su tarea, los hijos de Luis, llegaron y se sumaron a ayudar en las tareas de realizar los cortes en la lona, con lo que terminaron ya entrada la noche.

La dejaron lista, para los acabados al día siguiente, se dispusieron a cenar y a descansar, desde la recamara de los niños, la casa se veía en todo su esplendor, ellos felices, por lo que sería la aventura de sus vidas, pero algo salió terriblemente mal, de la casa de acampar, recién hecha, salieron 2 payasos, con parte de su cuerpo y rostro calcinados, rumbo a la ventana de los hijos de Luis Becerra, arrastrándose, por las quemaduras que se notaba que aun salía humo de sus cuerpos.

Gritaron y llego Luis al cuarto de sus hijos, asustado, ya que sus hijos nunca tuvieron un evento igual, los vio pálidos y llorando, por el susto de ver a esos payasos salir de la carpa que habían remodelado a una casa de campar, al otro día, Luis, muy temprano, fue a ver la casa de campar, y noto las huellas de zapatos largos como los de los payasos, que salían del piso húmedo, rumbo a la ventana de sus hijos, sin pensarlo dos veces, se dispuso a quemar dicha carpa, al hacerlo, empezaron a escuchar lamentos, y el humo negro, tomo la forma de payasos.

Se fue a la casa, en donde le habían regalado la lona, para reclamar lo que le habían regalado, sin pensar que era parte de un cuento corto de terror, la persona desde dentro de la casa le contesto, – Le dije que se la regalaba, bajo su propia responsabilidad – y empezó a carcajear, y se asomó a la ventana, era un payaso con la cara toda quemada, había sido de los que habían escapado a un incendio del circo más tenebroso, en donde el espectáculo más grande era el de los payasos.

El mito de la cascada Velo de Novia

Este es otro de esos mitos provenientes de la época de la conquista, pues nos habla de las vicisitudes que tuvo que pasar una preciosa princesa indígena. En el siglo XVI, las tropas españolas comenzaban a tomar el control de muchas de las demarcaciones del centro de México.

En uno de esos lugares, un General encontró a una mujer de rasgos hermosísimos, a quien tomó prisionera sin vacilar un solo instante. Uno de los criados de la joven intentó detener el rapto, más no pudo competir con el acero templado del soldado ibérico.

Malherido y exhausto por la caminata, el indígena logró llegar hasta el asentamiento de la tribu en donde informó al Jefe lo acontecido. Imaginaron una estrategia para atacar el campamento del enemigo y así libertar a la muchacha.

Por insólito que parezca, las huestes españolas no atacaron y permitieron que la princesa fuera rescatada, sin derramar una sola gota de sangre. Obviamente, el General, quien estaba enamorado de ella, no quiso provocarle la pena de tener que matar a su padre en una batalla que ambos frentes, de alguna u otra forma tendrían perdida.

Transcurrieron varios días y de la boca de la joven no salía ni un suspiro. En una ocasión el jefe fue a verla a sus aposentos para preguntarle el porqué de su cambio de ánimo:

– ¿Qué te ocurre hija? Hace mucho tiempo que no conversas conmigo.

– Estoy muy triste papá, déjame volver con él por favor.

– Eso nunca, ellos son nuestros enemigos y por nada dejaré que se lleven de nuevo lo más preciado que tengo.

– Papá, es que él y yo nos íbamos a casar.

– ¿De qué me estás hablando? Tú eres muy joven y lo más importante, yo desapruebo esta unión. Y estoy seguro de que tu madre si aún estuviera con vida, me daría la razón.

El hombre salió enfurecido luego de hablar con su hija. Ésta a su vez no perdió tiempo y de un escondite sacó un paquete que el general le había entregado en secreto. Se trataba nada más y nada menos que de un vestido de novia, que a su vez tenía un grandísimo velo blanco.

Lo tomó y salió de allí huyendo, ya que sabía que si volvía al campamento español, sus ancestros no le perdonarían esta falta. Mientras que por otro lado, el quedarse en casa, suponía el tener en un futuro que contraer matrimonio con uno de los miembros de la tribu.

– Solamente me queda entregar mi alma a la naturaleza, pues así mi espíritu permanecerá libre y no deshonraré a los míos.

La muchacha se vistió con el atuendo nupcial y fue hasta lo más alto de una caída de agua. Se paró sobre una gran roca y se lanzó al vacío, mientras que sus ojos brotaban algunas lágrimas.

De esos restos mortales, nada se sabe. Unos dicen que su cuerpo fue desintegrado al chocar con las rocas del fondo. Sin embargo, hay quien cree que durante la caída se fusionó con el agua de aquel lugar, pues desde abajo se puede apreciar como la cascada modificó su forma y desde ese momento se dibuja un velo de novia idéntico al que llevaba esa tarde la princesa.

El mito de la cascada Velo de Novia